Checklist de AI Act aplicado a producto para pymes

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«¿Nuestro producto ya cumple el AI Act o no?» es la pregunta que se hacen cada vez más equipos de producto que han añadido una función de IA —un asistente, un clasificador, un motor de recomendación— a un software que venden a otras empresas. Ya contamos cómo se resolvió un caso concreto paso a paso y respondimos las preguntas más habituales sobre el AI Act aplicado a producto; este checklist da un paso más operativo: una lista de comprobación, fase a fase, para que un equipo de producto sin especialistas legales a tiempo completo pueda revisar por su cuenta si una función de IA dentro de su propio producto está resuelta, y en qué punto exacto no lo está.

El AI Act no distingue por cómo se anuncia el producto en la web comercial, sino por lo que hace cada función, sobre quién actúa y con cuánta autonomía se ejecuta. Este checklist se recorre función por función, no producto por producto: dos funciones del mismo software pueden tener obligaciones distintas.

Cómo usar este checklist

Está organizado en siete fases —de la fase 0, decidir si la empresa actúa como proveedora del sistema, al mantenimiento una vez el producto está en producción— más un bloque final con señales de alerta que conviene revisar aunque el resto del checklist parezca resuelto. No hace falta completarlo entero de una sentada: lo práctico es repasar la fase que corresponda cada vez que se añade o se modifica una función de IA en el producto, y dejar constancia por escrito de qué puntos están resueltos y cuáles no. Varios puntos sin marcar no significa que el producto esté mal planteado; significa que hay trabajo concreto pendiente antes de escalar esa función a más clientes.

Fase 0 — ¿La empresa actúa como proveedora del sistema de IA?

Fase 1 — Inventariar cada función de IA por componente

Fase 2 — Clasificar por el anexo III y las prácticas prohibidas

Fase 3 — Transparencia del artículo 50

El reparto exacto entre cuándo el aviso de interacción puede omitirse y cuándo no, con ejemplos aplicados, se desarrolla con más detalle en nuestra guía técnica del artículo 50.

Fase 4 — Supervisión humana y trazabilidad

Fase 5 — Documentar, aunque no sea obligatorio

Fase 6 — Ya en producción: mantenimiento continuo

Siete señales de que una función necesita revisión urgente

Estas señales no son una lista exhaustiva, pero en la experiencia de acompañar este tipo de revisiones son las que con más frecuencia indican que una función necesita atención antes de seguir creciendo:

  1. Existe algún plan comercial con envío o decisión automática sin revisión humana, y nadie ha revisado la clasificación del anexo III para ese modo concreto.
  2. El aviso de que se interactúa con IA solo aparece en el aviso legal o en la política de privacidad, no en el punto donde ocurre la conversación o la respuesta.
  3. El equipo de producto no sabría decir, si se le preguntara hoy, si la empresa actúa como proveedora o como responsable del despliegue para la función que acaba de lanzar.
  4. Ninguna persona concreta tiene asignada la responsabilidad de repetir la clasificación cuando se añade una función nueva o se amplía una existente.
  5. Un cliente de cuenta grande ha pedido documentación de compliance sobre alguna función de IA y el equipo ha tenido que improvisarla desde cero, sin ninguna base previa.
  6. El contenido generado de forma automática no lleva marcado técnico y el sistema ya estaba comercializado antes del 2 de agosto de 2026, sin ningún plan para cumplir antes del 2 de diciembre de 2026.
  7. Nadie del equipo puede decir, sin mirar el código, si una función concreta se puede desactivar para un cliente en minutos si algo empieza a fallar.

Si dos o más de estas señales aparecen en un producto que ya está en el mercado, lo razonable no es dejar de vender ni desactivar la función de golpe: es volver a las fases 1 y 2 de este checklist y resolver la clasificación con datos reales antes de seguir ampliando esa función a más clientes o más casos de uso.

Este checklist recoge, en forma de lista reutilizable, el mismo criterio que aplicamos en el caso resuelto paso a paso de AI Act aplicado a producto en una pyme: inventariar por componente técnico, clasificar por función y no por etiqueta comercial, poner la transparencia en el punto de interacción y diseñar la supervisión para el modo de fallo real del producto. Si antes de recorrerlo hace falta resolver dudas de fondo —qué es un sistema de IA a efectos del Reglamento, cuándo una pyme pasa a ser proveedora, qué ocurre si el modelo es de un tercero—, esas respuestas están reunidas en nuestras preguntas frecuentes sobre el AI Act aplicado a producto.

Preguntas frecuentes

¿Este checklist sustituye una asesoría legal sobre el AI Act aplicado a mi producto?

No. Es un marco operativo para no llegar tarde a las preguntas correctas: inventariar, clasificar y diseñar la transparencia y la supervisión de cada función de IA. La calificación legal definitiva de un caso concreto, sobre todo si hay dudas de si una función entra en el anexo III, debe validarla un asesor legal especializado en la materia.

¿En qué se diferencia de vuestro caso resuelto de AI Act aplicado a producto?

Ese artículo narra, paso a paso, cómo se resolvió un caso construido a partir de situaciones habituales, con las dudas y los detalles concretos que fueron apareciendo. Este checklist da por hecho ese proceso y lo convierte en una lista de comprobación reutilizable para revisar cualquier producto propio, se parezca o no al caso concreto que contamos allí.

¿Hay que repetir todo el checklist cada vez que lanzamos una función nueva?

No todo, pero sí las fases de clasificación y de transparencia para la función nueva en concreto. El inventario se actualiza añadiendo la función; las fases de documentación y mantenimiento normalmente se revisan de forma periódica para todo el producto, no una por una cada vez que cambia algo.

Nuestro producto ya está en el mercado y no hicimos nada de esto antes de lanzarlo, ¿por dónde empezamos?

Por la transparencia del artículo 50, porque es la obligación que ya es exigible desde el 2 de agosto de 2026 sin ningún periodo transitorio para el aviso de interacción del artículo 50.1. Con eso resuelto, se sigue por el inventario y la clasificación del resto de funciones, que conviene tener hechos aunque el calendario de las obligaciones de alto riesgo se haya aplazado.

El aplazamiento de los plazos a 2027 y 2028, ¿significa que podemos dejar la clasificación para más adelante?

No conviene leerlo así. El aplazamiento afecta a cuándo son exigibles las obligaciones si una función resulta de alto riesgo, no a si conviene saberlo. Diseñar la supervisión humana, el registro de decisiones y la documentación técnica lleva tiempo; empezar la clasificación ahora, cuando el producto todavía se puede ajustar con relativa facilidad, sale más barato que rehacerlo bajo presión cerca del plazo.

Summum IA acompaña este mismo proceso —inventario, clasificación, transparencia y supervisión— sobre productos reales, con el criterio de clasificar por lo que hace cada función y no por la etiqueta comercial del producto, desde gobernanza técnica de IA y AI Act. La interpretación jurídica de un caso concreto debe validarse siempre con asesoría legal antes de tomar decisiones de producto.

Fuentes consultadas