Plan IA360

Qué proyectos de IA encajan en el bono IA360 (y cuáles no)

Qué financia literalmente el bono empresarial del Plan IA360, qué queda fuera (la mera licencia) y cinco tipos de proyecto con ejemplos de proceso concretos.

EstadoAnunciado el 21 de septiembre de 2026, sin convocatoria
FuentePlan IA360, La Moncloa
Última verificación22 de septiembre de 2026

Estado a 22 de septiembre de 2026. El bono forma parte del Plan IA360, presentado el 21 de septiembre de 2026. No hay bases reguladoras, no hay convocatoria y no hay plazo de solicitud: la convocatoria general del bono, dotada con 600 millones de euros, no llegará hasta «antes de final de 2027», después de un piloto controlado previsto para el «primer semestre de 2027». Lo que sigue describe el criterio que el propio documento ya ha fijado por escrito, no un trámite que pueda iniciarse hoy.

Dentro de los catorce proyectos tractores del Plan IA360, el número 11 es el que financiaría directamente el proyecto de IA de una empresa. Y el plan, para ser un documento de quince páginas, es sorprendentemente concreto sobre qué tipo de proyecto financia y cuál queda fuera. Esa frontera es el tema de esta guía: no el trámite (que no existe todavía), sino el criterio, que ya está escrito.

El criterio que usará el bono, palabra por palabra

El bono «financiará servicios y soluciones basados en IA que sean provistos por empresas tecnológicas europeas y que utilicen los modelos fundacionales como insumo, incorporando valor añadido propio mediante desarrollo, integración, conocimiento sectorial, tratamiento de datos o rediseño de procesos». La frase clave es «valor añadido propio»: el modelo de lenguaje o de visión es la materia prima, no el producto. Lo que se financia es el trabajo que convierte esa materia prima en algo que resuelve un problema concreto de una empresa concreta.

El plan enumera cinco formas de aportar ese valor añadido. En la práctica se solapan casi siempre (pocos proyectos son solo una de las cinco), pero conviene distinguirlas porque cada una apunta a un tipo distinto de trabajo:

  • Desarrollo: construir algo que no existía, adaptado al caso concreto.
  • Integración: conectar el modelo con los sistemas que la empresa ya usa.
  • Conocimiento sectorial: ajustar el sistema al vocabulario y las reglas de un sector.
  • Tratamiento de datos: preparar, limpiar y estructurar la información propia de la empresa.
  • Rediseño de procesos: cambiar cómo se hace el trabajo, no solo qué herramienta se usa.

Lo que no cubre: la licencia sola

El plan es igual de explícito en la otra dirección: «el bono no financiará la mera suscripción a licencias; se dirige a servicios que transformen los procesos productivos de las empresas beneficiarias». Contratar un asistente de pago y repartir las cuentas entre la plantilla, sin más, es exactamente eso: una suscripción. No hay desarrollo, ni integración, ni rediseño de nada. El propio plan no dice que ese gasto sea inútil: puede ser muy útil para tareas puntuales; dice que no es lo que este instrumento concreto financia.

La línea no siempre es evidente, y ahí es donde más proyectos se pierden por describirse mal: el mismo asistente, conectado a los datos internos de la empresa y con un flujo de aprobación diseñado para su proceso de compras, se parece más a lo que el plan llama integración con tratamiento de datos propio que a una licencia suelta; lo dirán las bases. El criterio no está en la marca del modelo. Está en si alguien rediseñó algo alrededor de él.

Cinco tipos de proyecto que responden al criterio del plan, con ejemplos de proceso concretos

Desarrollo con rediseño de proceso. Una empresa de distribución que recibe cada factura de proveedor por correo y la teclea a mano en su ERP no necesita un chat genérico: necesita un agente que lea la factura, extraiga los datos, los coteje contra el pedido original y solo pida confirmación humana cuando algo no cuadra. El ahorro no está en «tener IA», está en que ese proceso deja de consumir dos horas diarias de alguien que hace otra cosa mejor.

Tratamiento de datos propios. Un despacho profesional con quince años de expedientes, manuales de procedimiento y correos con clientes tiene, sin saberlo, un fondo documental enorme que nadie puede consultar más rápido que preguntándole a la persona con más antigüedad. Convertir ese fondo en un sistema de búsqueda que responde citando el documento y la página exactos es tratamiento de datos con valor añadido: el dato ya existía, lo que se construye es la forma de recuperarlo.

Rediseño de procesos documentales. Una empresa que genera facturas, albaranes y contratos cada día y los archiva en carpetas con nombres que solo entiende quien los creó tiene un problema de proceso, no de voluntad. Un sistema que clasifica y enruta cada documento al sitio correcto en el momento en que entra cambia el proceso completo de archivo, no añade una herramienta encima del caos existente.

Integración con conocimiento sectorial. El mismo tipo de sistema, ajustado al vocabulario y a las categorías propias de un sector (los tipos de incidencia de una aseguradora, las referencias de producto de un fabricante), es donde el «conocimiento sectorial» del plan deja de ser una frase abstracta: es la diferencia entre un clasificador genérico y uno que entiende de verdad los documentos de esa empresa concreta.

Proyectos que combinan varias formas de valor añadido. Lo habitual es que un proyecto sea a la vez desarrollo, integración y rediseño: no son categorías excluyentes, son ángulos distintos del mismo trabajo. El agente que lee la factura de proveedor es desarrollo porque se construye a medida, es integración porque tiene que hablar con el ERP, y es rediseño de proceso porque cambia quién hace qué en el circuito de compras. Describir un proyecto por una sola de las cinco categorías suele ser, más que un error de forma, una señal de que todavía no está bien definido.

El criterio real no es la herramienta, es qué cambia en el proceso

Leído al pie de la letra, el criterio del plan no mira qué modelo se usa, sino qué cambia en el proceso: qué hacía la empresa antes y qué hace después, y si la diferencia la explica un cambio real en el proceso o solo una factura nueva de suscripción. Es la misma pregunta, en realidad, que conviene hacerse exista o no exista bono: comprar una herramienta no es lo mismo que montar un proyecto, y solo lo segundo tiene alguna posibilidad de encajar aquí, y también de sobrevivir a los tres meses siguientes al lanzamiento.

Qué proceso conviene automatizar primero, dentro de una empresa que tiene varios candidatos y recursos limitados, es lo que ordena, sin prometer cifras de ahorro, el test de qué proceso automatizar primero.

Cómo se prepara esto antes de que haya convocatoria

Conviene decirlo sin rodeos antes de seguir: nadie puede tramitar hoy el bono IA360, porque no existe la convocatoria, y quien ofrezca gestionarlo o reservar una plaza está vendiendo algo que no hay. Tampoco podemos decirte si tu proyecto lo obtendrá ni cuánto recibiría: eso lo fijarán unas bases que aún no se han escrito.

Nada de lo anterior exige esperar a que se publiquen las bases: el diagnóstico y la elección del caso de uso son trabajo que se puede hacer hoy, y son los elementos que el plan dice que incorporará la implantación; qué se pedirá lo fijarán las bases. La hoja de ruta completa, trimestre a trimestre, está en la hoja de ruta de tu proyecto de IA, de hoy a 2027 (con o sin bono). El resto del plan, con el resto de fases del proyecto que describe (diagnóstico, formación, incorporación al proceso, medición), está en qué proyecto de IA financiará el Plan IA360, y cómo se monta.

Una cosa antes de seguir: no gestionamos solicitudes del bono IA360, porque no hay ninguna que gestionar todavía, y no prometemos que un proyecto vaya a conseguirlo. Lo que sí podemos ayudarte a construir es un proyecto que responda a este criterio, exista o no exista convocatoria el día de mañana.

Preguntas frecuentes.

¿Un proyecto sobre un único proceso pequeño puede encajar, o hace falta algo más ambicioso?

El plan no fija un tamaño mínimo —ni siquiera fija todavía el importe por empresa—. El criterio que sí escribe es cualitativo: que haya valor añadido propio y que no sea solo una licencia. Un proyecto acotado a un proceso concreto, bien medido, encaja mejor en ese criterio que uno enorme y difuso.

¿Qué significa exactamente «empresas tecnológicas europeas» para el proveedor?

El plan usa esa expresión sin definirla más, y a día de hoy no fija requisitos de inscripción ni un registro de proveedores. Es uno de los puntos que dependerá de las bases reguladoras, que no existen todavía.

¿Qué pasa si el caso de uso elegido no da resultado?

El plan habla de «una primera fase que permita validar el modelo antes de su escalado», sin aclarar si se refiere al piloto del propio bono o al de cada proyecto financiado. En cualquier caso, la lógica de un piloto es la misma: se prueba antes de comprometer el proyecto entero, y es aplicable con o sin bono de por medio.

¿Cuenta como rediseño de proceso automatizar algo que ya hacía una persona exactamente igual?

No necesariamente. El plan habla de rediseño, no de sustitución literal de una tarea. Automatizar un proceso tal cual estaba, con sus mismas ineficiencias, suele acabar pareciéndose más a una licencia cara que a un rediseño: la parte que aporta valor añadido es repensar el proceso, no solo acelerarlo.

¿Hace falta elegir ya el proceso definitivo, o se puede empezar por uno de prueba?

Nada obliga a acertar a la primera. El propio diseño del bono, con pagos por hitos y una primera fase de validación que el plan no aclara si es del bono o de cada proyecto, está pensado para proyectos que arrancan con un caso acotado y crecen si funcionan. Empezar por el proceso más sencillo de medir, no por el más ambicioso, suele dar mejores resultados que intentar abarcar toda la empresa desde el primer día.