La mayoría de proyectos de agente de voz que fracasan no fallan por la calidad del modelo de lenguaje, sino por la integración: la llamada se atiende bien pero el resultado no queda registrado en ningún sitio, o queda registrado en un sistema que el comercial no consulta. Por eso separamos el proyecto en dos capas con responsabilidades distintas: la capa conversacional —qué dice el agente y cómo decide— y la capa de integración —cómo entra la llamada, qué datos consulta durante la conversación y dónde escribe el resultado al colgar. Esta ficha cubre la segunda capa: la ingeniería de conexión entre tu centralita, tu CRM y el agente.
En el lado de telefonía trabajamos sobre las plataformas más habituales en la pyme y mediana empresa española: centralitas 3CX (on-premise o en la nube), RingCentral, Twilio Programmable Voice para integraciones a medida, y cualquier proveedor que exponga un troncal SIP estándar. En la mayoría de los casos no es necesario sustituir la centralita: el agente se conecta como una extensión más o mediante un troncal SIP dedicado, de modo que las llamadas se enrutan al agente exactamente igual que se enrutarían a una persona, con las mismas reglas de horario, cola y desvío que ya tiene configuradas tu empresa. En el lado del CRM, la integración se construye contra la API de HubSpot o de Salesforce cuando ya los usas —o contra cualquier CRM con API REST documentada—: el agente consulta la ficha del cliente antes de responder (historial, última interacción, estado del contrato) y, al finalizar la llamada, escribe automáticamente la transcripción, el resumen, la intención detectada y la siguiente acción sugerida como actividad o tarea en el registro correspondiente.
Toda esta capa de integración se diseña ya preparada para el cumplimiento del artículo 50 del AI Act: el aviso de que se trata de un sistema de IA se emite al inicio de cada llamada desde el propio flujo de telefonía —no depende de que el agente lo recuerde en cada conversación—, y el registro de auditoría de cada llamada (quién llamó, qué se dijo, qué se escribió en el CRM) queda documentado de forma trazable en el propio sistema de gestión, disponible para inspección regulatoria sin trabajo adicional el día que se necesite.